Resumen de noticias sobre la visión – junio, semana 1

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1: ¿No quiere morir joven? Empiece a recuperar el sueño perdido durante los fines de semana

Morir es una idea que a casi todos los seres humanos cuerdos no les entusiasma demasiado, y con toda razón, ya que solo se tiene una oportunidad, ¿verdad? ¿Qué le parecería dormir un poco más los fines de semana y mejorar sus probabilidades frente al riesgo de una muerte prematura?

Sabrina Barr, de Independent.co.uk, habla de este estudio, según el cual cerrar los ojos un poco más de lo habitual durante los fines de semana puede ayudarle a contrarrestar los efectos negativos de la privación de sueño acumulada a lo largo de toda la semana.

Los investigadores, bajo la supervisión del profesor Torbjörn Åkerstedt, del Instituto de Investigación del Estrés de la Universidad de Estocolmo, llevaron a cabo este estudio con el fin de comprender mejor cómo la tasa de mortalidad de una persona se relaciona con la falta de sueño durante la semana y el fin de semana.

El equipo del profesor Torbjörn reunió y evaluó datos de 43 880 participantes en un estudio que abarcó 13 años, el cual también contenía información sobre la salud y los hábitos de sueño de los participantes.

El estudio concluyó que la tasa de mortalidad en personas menores de 65 años que dormían cinco horas o menos el fin de semana era un 52 % más alta en comparación con las que dormían seis o siete horas.

Curiosamente, la tasa de mortalidad en personas que dormían menos durante la semana y más durante el fin de semana resultó ser similar a la de aquellas que dormían de manera constante seis o siete horas.

Otra particularidad destacada por los resultados del estudio fue que las personas que dormían más de 8 horas de forma habitual presentaban una tasa de mortalidad más elevada.

Para conocer el resto de este interesante estudio, visite el INDEPENDENT.

2: Variantes genéticas recientemente identificadas podrían ayudar a predecir el riesgo de glaucoma

El glaucoma, una enfermedad ocular clasificada como la primera causa de ceguera incurable en todo el mundo, también ha afectado a más de 3 millones de estadounidenses, de los cuales 2,7 millones tienen 40 años o más. Una de las peores características del glaucoma es que prácticamente no presenta síntomas durante sus primeras etapas, en las que la persona afectada ni siquiera siente dolor.

Todas estas circunstancias hacen que su detección sea muy difícil, pero quizás todo este panorama esté a punto de cambiar como resultado de un estudio realizado por investigadores del King’s College London, el Massachusetts Eye and Ear, el University College London y la Harvard Medical School, que ha llevado a la identificación de 133 variantes genéticas capaces de ayudar a predecir el riesgo de desarrollar glaucoma.

Según una publicación en EurekAlert, los investigadores examinaron los datos recopilados de 140 000 personas para identificar estas variantes genéticas, lo que podría allanar el camino para un programa de detección basado en la genética.

Con base en estas variaciones genéticas, los investigadores lograron predecir la probabilidad de que una persona desarrolle glaucoma con un 75 % de precisión, y ahora tienen la esperanza de que este descubrimiento pueda contribuir a un diagnóstico rápido y preciso del glaucoma en millones de pacientes de todo el mundo.

Puede obtener más información sobre este intrigante descubrimiento en EurekAlert!.

3: Correlación entre las cataratas y la concentración de lípidos séricos

En un estudio reciente realizado en un hospital universitario de Shanghái con una gran cohorte de población china, la concentración de lípidos séricos se ha identificado como un factor de riesgo independiente con el potencial de influir en las cataratas relacionadas con la edad, informa Michela Cimberle, de Healio.com.

El estudio incluyó a 437 participantes, 218 sujetos de control junto con 219 pacientes que padecían cataratas relacionadas con la edad. Los dos grupos no diferían significativamente en cuanto a sexo, edad, hábitos de fumar y beber. Sin embargo, sí había una diferencia significativa en los hábitos alimentarios, la presión arterial sistólica y diastólica, y el índice de masa corporal.

Ambos sexos del grupo con cataratas presentaron niveles significativamente más altos de triglicéridos, colesterol, colesterol de lipoproteínas de baja densidad y apolipoproteína A sérica en comparación con las participantes femeninas y masculinas del grupo de control. Como resultado del análisis de regresión logística, los triglicéridos, las lipoproteínas de baja densidad elevadas y el colesterol se identificaron como factores de riesgo independientes para las cataratas relacionadas con la edad.

Anteriormente, la correlación entre las cataratas y la concentración de lípidos en sangre siempre se había debatido ampliamente como un factor de riesgo independiente marcado por la incertidumbre y la diversidad. Sin embargo, este estudio ha logrado establecer una correlación entre ambas de forma clara y definitiva, sentando las bases para futuros estudios.

Puede obtener más información sobre esta noticia en Healio.

4: El aumento de los casos de melanoma ocular, ¿un motivo de preocupación?

Dan T. Gudgel, de la AMERICAN ACADEMY OF OPHTHALMOLOGY, da a conocer esta noticia sobre un aumento inusual de casos de melanoma ocular en Huntersville (Carolina del Norte) y Auburn (Alabama), y sus alrededores. Sin embargo, la oncóloga médica Marlana Orloff, MD, que atendió a decenas de pacientes, aún no está segura de que exista alguna conexión sólida que vincule todos los casos.

Cada año, entre 2000 y 2500 ciudadanos estadounidenses son diagnosticados con melanoma ocular, un cáncer poco frecuente que afecta a los ojos humanos, según informa la Ocular Melanoma Foundation.

CBS News transmitió las opiniones de cuatro exalumnas de la Universidad de Auburn para conocer su punto de vista sobre este intrigante brote de melanoma ocular. Es importante señalar que las cuatro mujeres fueron diagnosticadas con melanoma ocular a edades significativamente más tempranas de lo que normalmente se espera en tales incidentes.

No obstante, el Departamento de Salud de Alabama insistió, en una entrevista con CBS News, en que estos casos aún no pueden calificarse como un conglomerado de cáncer, mientras que las autoridades sanitarias de Carolina del Norte y Alabama, junto con un grupo de trabajo de la Universidad de Auburn, siguen ocupados investigando el asunto.

Michael Brenna, MD, un oftalmólogo veterano vinculado a la investigación del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte, informó sobre unos 18 casos confirmados en esa zona, sin poder aún encontrar una explicación razonable de por qué estos incidentes se están reportando a una tasa superior a lo normal.

Para obtener más detalles sobre este brote de melanoma ocular, visite la AMERICAN ACADEMY OF OPHTHALMOLOGY.

5: Nuevos aspectos por descubrir, gracias a una causa genética de la distrofia corneal recientemente identificada

A los científicos de Moorfields y del UCL Institute of Ophthalmology se les atribuye el descubrimiento de una nueva causa genética de la distrofia corneal. También conocidas colectivamente como distrofias endoteliales corneales, estas pertenecen a un grupo de trastornos oculares hereditarios que dañan el endotelio, formado por células especializadas dispuestas en una fina capa que recubre la parte posterior de la córnea como una sola capa. El endotelio desempeña un papel fundamental en el mantenimiento de la transparencia de la superficie clara de la córnea.

El equipo de investigación recurrió a técnicas de secuenciación del genoma humano no utilizadas anteriormente, lo que condujo al descubrimiento de la causa genética de la PPCD (distrofia corneal polimorfa posterior), una forma poco frecuente de la distrofia corneal que también puede provocar una pérdida grave de la visión.

Esta investigación ha contado con el apoyo de dos organizaciones benéficas, es decir, Moorfields Eye Charity y Fight for Sight Charity.

Los oftalmólogos, no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, consideran este descubrimiento como un gran avance en la lucha contra la distrofia corneal, con la esperanza de desarrollar muy pronto tratamientos mejorados contra la enfermedad.

Valoran este estudio no solo para comprender mejor qué se requiere para una córnea sana y cómo esta enfermedad la afecta, sino también como un avance significativo en la genética humana.

Puede encontrar más información sobre este nuevo descubrimiento en el Moorfields Eye Hospital.