Telesalud y telemedicina: ¿Cuál es la diferencia?
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La fusión del sector sanitario con la tecnología puede resultar confusa para el público general debido a los tecnicismos que involucran ambos sectores. Sin embargo, las innovaciones en el ámbito de la salud han ido cobrando impulso y se han popularizado cada día con el propósito de ampliar el acceso a la atención sanitaria básica para los pacientes, facilitar la gestión sanitaria a los profesionales clínicos y mejorar la eficiencia de la prestación de servicios en el ámbito de la salud.
La integración de la prestación de servicios sanitarios en mecanismos tecnológicos eficientes también puede denominarse «telemática».
Según la Organización Mundial de la Salud, «La telemática sanitaria puede definirse como un término compuesto que abarca la telemedicina, la telesalud o cualquier actividad relacionada con la salud llevada a cabo a distancia empleando tecnologías de la información y la comunicación».
Breve historia de la telesalud y la telemedicina
Mordor Intelligence en su estudio afirma que se espera que la TI sanitaria mundial alcance los 20.000 millones de dólares para 2020. Entonces, ¿cómo y cuándo se abrió paso la tecnología en la atención sanitaria?
Pues bien, como muestra la literatura, la telesalud se remonta al siglo XVIII, según informa el Centro Nacional de Información Biotecnológica. Existen 2 ejemplos destacados de la adopción temprana de la telesalud:
- El debate sobre la posibilidad de usar el teléfono para reducir las visitas innecesarias al consultorio, según se informó en el artículo de la revista Lancet en 1879
- Una revista mostraba a un médico diagnosticando a un paciente por radio, señalando además el potencial de utilizar un dispositivo que permitiría el examen por vídeo de un paciente a distancia.
En cuanto a la telemedicina, sus primeros cimientos pueden rastrearse hasta Europa, cuando un médico neerlandés llamado Willem Einthoven utilizó la transferencia a larga distancia de electrocardiogramas ya en 1905, mientras que la primera ola de programas organizados de telemedicina en los Estados Unidos comenzó a finales de la década de 1950, según informa el Centro Nacional de Información Biotecnológica.
¿Qué es la telemedicina?
La telemedicina puede definirse como un proceso que integra la práctica de la medicina utilizando la tecnología de la comunicación o la información para prestar atención a distancia. Esto requiere el uso de comunicaciones electrónicas y sus componentes tecnológicos pertinentes para facilitar a los pacientes los servicios clínicos, así como ayudar a los profesionales clínicos a monitorizar al paciente de forma remota, eliminando por completo la necesidad de una visita presencial.
El actual brote pandémico ha mostrado un claro aumento en la adopción de la tecnología de la telemedicina y sus prestaciones. Con la telemedicina, las visitas de seguimiento, la gestión de afecciones crónicas, la gestión de la medicación y la consulta con especialistas pueden proporcionarse de forma remota.
En el mundo contemporáneo, el sistema sanitario mundial está cambiando enormemente a través de la aplicación de la innovación. La tecnología, a través de la telemedicina, ha permitido que la prestación de servicios sanitarios de alta calidad llegue a las zonas más remotas y rurales. Aunque los desafíos vinculados a este modelo sanitario puedan parecer mayores, los beneficios los superan en muchos aspectos. Los beneficios de la telemedicina son de gran alcance, ya que ofrece enfoques para centralizar a los especialistas, reducir costes y apoyar a los profesionales clínicos de atención primaria.
La adopción de la telemedicina a nivel mundial significa dotar a las civilizaciones humanas de una mejor capacidad para adaptarse a emergencias de salud pública como la Covid-19, que requiere el despliegue rápido de un gran número de proveedores sanitarios y la prestación de servicios sanitarios básicos que los hospitales y centros de salud locales no pueden ofrecer. La telemedicina es un medio para proporcionar información sanitaria tanto a las personas infectadas como a las no infectadas, por lo que es importante trasladar el debate del uso de la telemedicina para emergencias de salud pública hacia la gestión de afecciones crónicas, para incluir la diabetes, las afecciones cardíacas u otras áreas de la prestación de servicios sanitarios. Esto requiere un mayor debate, así como la integración de la telemedicina en la acreditación de los proveedores sanitarios, la financiación y el rediseño de los modelos de atención clínica, entre otras cosas. Es seguro afirmar que, a medida que la tecnología de las comunicaciones avanza y progresa, la calidad de la prestación de servicios sanitarios mejorará debido a la correlación entre ambos ámbitos.
Como resultado del progreso logrado en la tecnología de la información y de la creciente demanda de tales innovaciones, han surgido nuevos métodos como los flujos lógicos automatizados, cuya propiedad singular es identificar a los pacientes de riesgo moderado y alto y dirigirlos a líneas de triaje atendidas por personal de enfermería, permitiéndole también beneficiarse de las visitas por vídeo para evitar la interacción presencial, según informa el Instituto Nacional de Salud.
¿Qué es la telesalud?
La telesalud puede definirse como un subconjunto de la salud electrónica y abarca un alcance más amplio de la integración de las tecnologías electrónicas y de telecomunicaciones con la prestación de servicios sanitarios.
Si bien la telemedicina se considera una extensión de la telesalud, el principal factor diferenciador es que la telemedicina se refiere a los servicios clínicos remotos, mientras que la telesalud también engloba servicios no clínicos remotos, por ejemplo, la formación de proveedores de servicios, reuniones administrativas, educación médica, etc. Según la Organización Mundial de la Salud, la telesalud incluye servicios prestados por profesionales sanitarios en general, incluyendo personal de enfermería, farmacéuticos y otros.
La telesalud tiene en cuenta la mayoría de las disciplinas relacionadas con el sector sanitario, como la psiquiatría, la odontología, la cardiología, etc. Con numerosos beneficios para profesionales clínicos y pacientes, el acceso remoto a los servicios sanitarios básicos puede utilizarse como una herramienta eficaz para atender al segmento socialmente marginado (médica o socialmente vulnerable), proporcionando una solución alternativa cuando una visita presencial no es factible. En casos de emergencia médica o de necesidad de atención urgente, la telesalud es un medio a través del cual se puede proporcionar consulta o evaluación médica de forma eficiente. Los pacientes que previamente se han sometido a cirugías o han estado hospitalizados pueden recibir asesoramiento o formación periódica, como instruir a los pacientes sobre la fisioterapia posquirúrgica. Garantiza el acceso a proveedores de atención primaria y a especialistas, abarcando desde afecciones crónicas, gestión de la medicación, control del peso, asesoramiento nutricional, etc.
¿Cuál es la diferencia entre telesalud y telemedicina?

El principal factor diferenciador de la telesalud es que se refiere a un alcance más amplio de los servicios sanitarios remotos que la telemedicina. La telemedicina se clasifica como servicios clínicos remotos, mientras que la telesalud también tiene en cuenta los servicios no clínicos.
Entre los ejemplos de telemedicina se incluye el intercambio de detalles médicos entre el proveedor de servicios y el paciente, mientras que la telesalud incluye la educación para profesionales médicos y la práctica administrativa general, etc.
Algunos de los ejemplos más populares de telemedicina son:
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El uso de plataformas de videoconferencia para facilitar, diagnosticar, tratar y posiblemente prevenir enfermedades o lesiones
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El intercambio de informes de ecografías, resultados de pruebas y otra documentación pertinente
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El asesoramiento de seguimiento, especialmente posquirúrgico o posthospitalización
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El asesoramiento, la monitorización y la gestión remota de una afección crónica
Mientras que la telesalud incluye:
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Diagnóstico, asesoramiento y consultoría
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Monitorización remota
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Sesiones de terapia física y mental remotas
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Educación especializada para profesionales médicos
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El intercambio y la revisión de resultados e informes
Aunque los componentes de la telemedicina y la telesalud puedan diferir, ambos apoyan el objetivo más amplio de hacer accesibles los servicios clínicos remotos, gestionar la salud de los pacientes de forma eficiente y mejorar la eficiencia del sistema general de prestación sanitaria. Aunque las licencias y otras políticas regulatorias pueden variar según el estado, los proveedores de servicios están invirtiendo sus esfuerzos en abordar temas delicados como la incomodidad del paciente o las preocupaciones sobre la privacidad.